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jueves, 20 de enero de 2011

poner en valor


Palacio de Festivales de Cantabria, Sáenz de Oiza. 1990.
Palacio de Festivales de Cantabria, Sáenz de Oiza. 1990.

Voy a contar sucesivamente alguna historia de dificultades con las que me estoy encontrando. No es nuevo, pero se me hace que el progreso, bonita palabra y confuso concepto, trae consigo el que algunas mentes progresen hacia atrás

Ya he hablado de que me parece una aberración intelectual (y, desde luego, moral) que se mantenga cerrado el acceso a la plaza principal del palacio de festivales de cantabria en una entrega que titulé El puente de Calatrava suena mal...el Palacio de Festivales resbala.

El día pasado traspasé la cadena con la intención de hacer una foto de dicha plaza, elemento esencial de la obra arquitectónica de Sáenz de Oiza, como él mismo explicó y como es evidente por sí mismo sin que haga falta ninguna explicación. Cuando llegué arriba unos operarios estaban descansando lo que me obligó a situarme en una esquina para hacer la foto e hice ésta, la que ves.

De inmediato apareció un empleado que me señaló que no podía estar allí. Con cortesía le pedí que me dejara hacer una única foto, la que hubiera hecho desde donde me encontraba sólo con que él se hubiera quitado de en medio. No quiso apartarse y me conminaba a marcharme. Insistí levemente y me habló de las cadenas y de su responsabilidad y la del propio palacio si a mí me pasaba algo en aquel lugar. Me marché después de felicitarle por el admirable desempeño de su trabajo.

Puede que sea una perversión mía y que la realidad no sea como la veo, o como a mí me parece. Pero estoy convencido que nos gobiernan los idiotas. Y que escogen para los trabajos públicos a otros idiotas que son los que les votan o parientes suyos.

Y como pienso que puede que te escandalice más esto que digo, que son idiotas, que la propia realidad, quiero aclararte (como entretenimiento puedes buscar información en la internet) que idiota, su significado etimológico, es el que se ocupa sólo de lo suyo.

En fin que reitero (y no me cansaré) en la "puesta en valor" (como ellos suelen decir) de esta PLAZA; que este espacio público debe estar abierto porque es lo único sensato y que incluso los niños puedan jugar a esconderse entre las columnas, como ocurriría seguro...¡hasta ahí podíamos llegar!, pensarán ellos.

Volveré. Volveremos

miércoles, 13 de octubre de 2010

El puente de Calatrava suena mal... el palacio de festivales resbala

Puente Zubizuri, Santiago Calatrava. Bilbao. 1997.
Puente Zubizuri, Santiago Calatrava. Bilbao. 1997.

He fotografiado el puente de Calatrava en diferentes ocasiones. La última vez, este verano. El día era radiante. Cuando vas de fotografía con los bártulos y la bicicleta es difícil pasar desapercibido y la cámara hace que a veces te tomen por periodista. Será por eso que al cruzarme con un padre y una niña de no más de seis o siete años que expresó, no recuerdo muy bien cómo lo bonito del puente, a lo que su padre le contestó que resbalaba, ante la perplejidad de la niña y mía. Ya digo que el día era radiante y el lugar común que el puente de Calatrava resbala cuando llueve (lo he atravesado con lluvia torrencial y puedo asegurar que no resbala más que los soportales de la plaza mayor de mi pueblo). Ya digo que la niña se quedó perpleja y el padre tuvo que repetirle la "enseñanza" de los peligros del dicho puente. No sé; me pareció notar que el padre le hablaba a la niña para que yo oyera su "argumentación" y, si era periodista, difundiera la noticia.

Pero, ya lo he dicho, que el dicho puente me parece una de las obras más bellas de Bilbao. Ahora, que ando leyendo un tomazo de esos sobre el gótico, la arquitectura de la luz, encuentro ciertas similitudes y analogías con arquitecturas, por ejemplo como las de Calatrava. El gótico, en el siglo XII, y sus desarrollos estructurales permiten la construcción de enormes edificios en los que la belleza de sus juegos de luz y la ligereza estructural vertical buscan un relato emocional, un transporte del observador "desde lo material a lo inmaterial"
Puente Zubizuri, puente Blanco. Santiago Calatrava. Bilbao. 1997.
Puente Zubizuri, puente Blanco. Santiago Calatrava. Bilbao. 1997.

El trabajo de Calatrava en este puente y su depurada estructura me recuerdan al gótico y el puente también es arquitectura de la luz, cosa conveniente para estas grises y obscuras brumas cantábricas que, como no puede ser de otra forma, adquieren fiel reflejo en el umbrío carácter de sus habitantes. El padre "enseña" a su hija sobre los peligros del resbalar en la vida, dándole una lección moral y estética. Parecía un buen padre. Si la hija llega a resultar una buena hija aprenderá que no debe gustarle el puente de Calatrava y así debe transmitírselo a sus descendientes

En Santander tenemos un caso parecido. Desde hace casi tres décadas unos enseñan a los otros que el Palacio de Festivales de Cantabria es poco menos que una mierda que desmerece a la ciudad. "Cómo sacas eso tan feo, habiendo cosas tan bonitas en la ciudad" he leído en un blog en el que alguien publicaba unas fotos del Palacio de Festivales. Los "argumentos" van cambiando con el tiempo, pero uno de los más citados al principio era que, entre otras cosas, tenía una acústica muy deficiente. Ahora que los músicos y profesionales alaban su acústica apenas ha quedado el argumento de que es feo, cuando nadie se ha parado a mirar más que sus paredes laterales.

No encontrarás en Santander a nadie que defienda esta bella obra arquitectónica; los mandamases y gestores callan y disimulan. No les resulta prudente llevar la contraria a los feligreses y manifiestan una mezquindad que pasa, por ejemplo, por tener permanentemente clausurada la escalera principal y su atrio concebido al modo de los teatros griegos: véase la imagen (tomada del vídeo playas de Santander en la que un paisano, al fondo en la escalera, parece estar aliviando una ventosidad. En realidad se trata de un guardia jurado que está salvando la cadena que permanentemente impide el uso de la escalera y su plaza superior.
A mi estas cosas me parecen como cuando alguien se compra un sofá de piel auténtica y le pone por encima una colcha vieja para que no se estropee. Con un agravante; que se trata de un bien público que se escamotea a la sociedad. Por favor quiten esa cadena. Por favor, que el acceso al Palacio sea a través de su monumental escalera; por favor acaben la obra en su frontal con la integración del dique seco según la idea del arquitecto aprovechando el graderío del dique para añadir un escenario al aire libre. Todos podremos ver el Palacio de frente y constatar su belleza, que como la belleza de una persona sólo cabe verla cuando se la mira de frente.

El Palacio es bello y sus proporciones muy equilibradas y resueltas con gracia en un terreno difícil, estrecho y en pendiente. Acaben de una vez la integración del espacio delantero y reivindiquen de una vez a su arquitecto, Sáenz de Oiza, y su obra porque probablemente sea la mejor obra arquitectónica de Santander. "Arquitectura de luz", que tanto necesitamos entre estas brumas.